Los principios

27 de mayo de 2011

Participación

Ibercrea invita a la creación española (personas e instituciones) a participar en este debate sobre la nueva Ley de Propiedad Intelectual escribiendo a

Sus aportaciones, que irán apareciendo en esta página, serán de gran utilidad en la elaboración de la síntesis que el Instituto presentará durante "La creación del mundo", las jornadas de de discusión sobre el lugar contemporáneo del Autor.

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Presidente

José María Lassalle, diputado del Partido Popular y portavoz de la Comisión de Cultura en el Congreso de los Diputados.

Ponentes

Eduardo Bautista, presidente del Consejo de Dirección de la SGAE.
Simone Bosé, presidente de EMI Music.
Ernesto Caballero, dramaturgo.
Luis Cobos, presidente de AIE.
Mihály Ficsor, presidente de CEECA; observador permanente en la OMPI.
Bernardo Fuster, presidente de ROAIM y vicepresidente de FFACE.
Antonio Guisasola, presidente de AGEDI.
Carlos López, presidente de SONY Music.
Juan Mollá, presidente de CEDRO.
Fernando Savater, filósofo y escritor.
Mauricio Sotelo, compositor.
Magdalena Vinent, directora general de CEDRO y presidenta de IFRRO.

Relator

Pedro Farré, abogado y consultor.

Crónica

La regulación de la propiedad intelectual se desarrolla hoy en un entorno económico, social y cultural muy distinto al que marcó la redacción de la ley vigente en España. Nunca antes sus fundamentos han sido cuestionados con tanta virulencia. La digitalización de las obras y la facilidad de copia han generado una costumbre de la gratuidad que se ha convertido en una peligrosa amenaza para la industria cultural. De ahí que el Instituto Ibercrea crea oportuno impulsar un debate sobre el futuro de la propiedad intelectual y que convoque a todos los sectores implicados para que sus reflexiones puedan servir de instrumento en la elaboración de una nueva ley. Los criterios que a juicio del Instituto deben regir la futura ley española de propiedad intelectual serán objeto de debate en tres mesas de trabajo durante los meses de mayo y junio y serán presentados durante la celebración de las jornadas «La creación del mundo» que tendrán lugar en Madrid en noviembre de 2011.

El pasado 27 de mayo se reunió la primera mesa: «Propiedad intelectual, principios y fundamentos». En ella participaron Eduardo Bautista, Simone Bosé, Ernesto Caballero, Luis Cobos, Mihály Ficsor, Bernardo Fuster, Antonio Guisasola, Carlos López, Juan Mollá, Fernando Savater, Mauricio Sotelo y Magdalena Vinent. El presidente de la mesa fue el diputado del Partido Popular y portavoz de la Comisión de Cultura en el Congreso de los Diputados José María Lassalle, acompañado del abogado y consultor Pedro Farré como relator.

El director del Instituto Ibercrea, Arcadi Espada, introdujo la sesión recordando que la función de estas mesas de trabajo será fijar unas bases conceptuales para la nueva Ley de Propiedad Intelectual. “Y para que sean sólidas, no ornamentales, en los meses anteriores el Instituto Ibercrea organizará encuentros con creadores, intelectuales y otras personas vinculadas al mundo del autor para que nos den sus impresiones sobre cómo debe ser esta nueva ley”, añadió.

A continuación, José María Lassalle arrancó recordando las conclusiones de la subcomisión que se encargó de estudiar las diferentes opciones de reforma de la Ley 23/2006 sobre propiedad intelectual: “Quiero reflejar la visión institucional sobre los que deben ser los ejes de una reflexión de Estado que España debe plantearse con urgencia y a la mayor brevedad, una reflexión que, no sé si en esta legislatura pero sin duda en los primeros meses de la próxima, debe dar lugar a una nueva Ley de Propiedad Intelectual”.

Detalló Lassalle que la primera de dichas conclusiones es la necesidad de dar una adecuada protección a la propiedad intelectual: “Sin propiedad intelectual no puede haber creación cultural, no puede haber autonomía creativa y se pone en peligro la propia dignidad de los profesionales, de los creadores”. “La garantía de la existencia de una diversidad cultural que atienda a las necesidades de la sociedad y que contribuya además a hacer posible el acceso a la cultura requiere evidentemente un marco de seguridad jurídica en torno a la tutela de los derechos de propiedad intelectual”, añadió. Lassalle recordó que en las diferentes sesiones de la subcomisión se constató el interés de algunas personas por las licencias Copyleft y Creative Commons, pero siempre se insistió en la necesidad de establecer un marco de seguridad jurídica para todos.

“Hay que desarrollar una estrategia de Estado”
“Asimismo, sin una adecuada protección de estos derechos no puede haber nuevos modelos de negocio ni una industria que apueste por ellos. Hay que desarrollar una estrategia de Estado que implique a los dos grandes partidos y que garantice que no habrá cambios de modelo en la alternancia democrática. España debe cuidar sus intereses como potencia cultural, con una complicidad estratégica con los países iberoamericanos sin renunciar a su papel de miembro destacado de la Unión Europea”.Con estas premisas, Lassalle planteó que el punto de partida del debate en esta primera mesa fuesen algunas cuestiones que quedaron sobre la mesa en aquellos debates de la subcomisión: la confrontación propiedad-dominio público; las excepciones a la propiedad intelectual; en qué deben cambiar las entidades de gestión (recordó que incluso el Parlamento Europeo recomendó mayores medidas de control y transparencia, por ejemplo respecto a la publicación de tarifas y repertorios, el reparto y los balances de ejercicio, la información sobre acuerdos internacionales con otras entidades de gestión, la información sobre los costes de administración de forma que resulten comprensibles para sus usuarios y la introducción de normas unitarias de codificación de obras y de interoperabilidad, entre otras).

También preguntó el presidente de la mesa debatir qué puede y debe hacer la industria para adaptarse a los cambios provocados por la evolución tecnológica y, por último, cuáles deberían ser las medidas de sensibilización para mejorar el conocimiento de la propiedad intelectual por parte de los ciudadanos.

La industria musical ha hecho los deberes
Simone Bosé, presidente de Emi Music, recordó que el paso de lo analógico a lo digital ya se ha hecho: “Estamos desde hace años en Spotify y ya estamos en la reciente Google Music, la empresa ha pasado en seis años de 200 a 40 empleados, se han incorporado técnicos en márketing y en especialistas en lo digital… La transición está más que hecha, pero cada vez es más difícil invertir en artistas españoles porque no se puede rentabilizar. Los deberes se han hecho, pero aquí no se puede competir porque no hay una legislación clara sobre el P2P o sobre los sitios que viven de los enlaces, y en cambio a mucha gente tener por 4,99 o 6,99 euros al mes toda la música del mundo le parece inasumible. Contra eso es muy difícil competir”.Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, recordó que hay dos problemas: “Uno es el propio debate sobre propiedad intelectual, en el que todo el mundo opina en todos los foros” (incluyendo las sesiones de la subcomisión recordadas por el presidente al inicio de la mesa). El otro problema es, a juicio de Guisasola, el papel de los medios de comunicación: “No quieren pagar, para reducir su cuenta de gastos, y han cargado contra este modelo”. Según Guisasola, la industria ha hecho su tarea (“Somos el sector que mas rápido ha cambiado y estamos en todos los modelos actuales”) pero se enfrenta a la ambigua regulación de la propiedad intelectual en el entorno digital (“La utilización de la propiedad intelectual en internet es en la norma una modalidad más de comunicación publica, una letra más en un artículo con muchos apartados. Pero en realidad no es una modalidad más, es el que va a ser el sistema principal de distribución, el que sustituye al tradicional, y como tal debería regularse”).

“Se harán todos los cambios que sean necesarios, pero hay que reconocer que en los últimos años las entidades de gestión se han profesionalizado mucho. Hay un trabajo científico detrás de cada tarifa, de cada modelo de contrato, etc. En cualquier caso, nos parece perfecto estar sometidos a un mayor control: seamos todos más transparentes, ampliemos el control de la Administración, hagamos un código de buenas prácticas. Pero una vez reguladas vamos a protegerlas y apoyarlas”, concluyó Guisasola.

Bernardo Fuster, presidente de ROAIM y vicepresidente de FFACE, señaló que comunicar más y mejor es esencial para lograr esa sensibilización de la ciudadanía respecto a la propiedad intelectual: “Lo principal es dar a conocer quiénes somos y qué hacemos, y hacerlo en un marco europeo de referencia”. Fuster destacó, en relación a esa necesaria homologación legislativa con la línea que siga Europa, la actividad de la alianza de compositores y letristas europea ECSA, formada por FFACE junto a APCOE (Alliance of Popular Music Composers of Europe) y ECF (European Composers’ Forum, the association of Art & Classical Music Composers in Europe): “ECSA siguió muy atentamente el pasado martes las palabras del comisario Barnier y la comunicación de la Comisión Europea, y desde luego va a participar activamente en los debates al respecto. Una de las propuestas más interesantes es una base de datos de todas las obras. Lo que va a ocurrir en Europa es lo que vamos a tener que aplicar aquí y hay que ver todo esto de un modo mucho más global para buscar soluciones conjuntas”.

Quiso Fuster añadir un comentario sobre las mencionadas licencias Creative Commons: “A los que vivimos de nuestras obras nos afecta menos de lo que parece, porque, al menos esa es hasta ahora nuestra experiencia, en cuanto un autor empieza a funcionar se pasa a una entidad de gestión. Quizá tenga más incidencia entre aficionados pero en el ámbito profesional las licencias Creative Commons afectan poco”.

Magdalena Vinent, directora general de Cedro y presidenta de Iffro, apuntó uno de los principales problemas que encuentra el derecho de autor: “Respecto a la sensibilización de la sociedad, los poderes públicos tienen una responsabilidad enorme, porque toda Administración, sea estatal, autonómica o local, incumple sistemáticamente la legislación vigente. Es más, hacen gala de ello. Y por una parte hacen campañas de publicidad y por otra no cumplen la ley”. Juan Mollá, presidente de Cedro, recordó la larga lucha mantenida por la entidad que preside y por la Asociación de escritores con “todas las bibliotecarias de España”, o ese fenómeno de la lucha contra el canon que ha sido determinante en muchas actuaciones del Gobierno y al que se han sumado incluso universidades públicas.

El compositor Mauricio Sotelo abundó en la denuncia: “La falta de claridad en el marco legal lo deteriora todo: recientemente, durante la negociación de unos contratos en España, el Centro Nacional de Difusión me ha pedido que renuncie a mi editorial, porque esa institución pública se niega a pagar los derechos de alquiler de los materiales de una editorial. Y hablamos de menos de 1.000 euros, para un estreno. Lo mismo en el Teatro Real, y no estoy hablando de su director artístico sino de las estructuras jurídicas que se encargan de los contratos. Alguien con un cargo público que le dice no solo a un autor, sino a una editorial, que va a demostrar a los que le han puesto ahí que es listo ahorrando costes. Sensibilizar es educar”.

Al respecto, el filósofo y escritor Fernando Savater añadió que en un país en el que ha existido un desprecio secular por la creación y por los creadores, la educación es efectivamente fundamental: “Hay que enfrentar la imposibilidad de que los jóvenes comprendan que algo que se puede hacer no se debe hacer de forma no regulada, porque el saqueo puede perjudicar que en el futuro sigan encontrando lo que quieren. Y esa imposibilidad no se da solo entre los que mantienen una postura militante, está generalizada. A mi modo de ver no es casualidad que este país sea uno de los mas atrasados en educación y al mismo tiempo en el que hay mas piratería”.

Sotelo quiso introducir otro elemento en la conversación: el demandado acceso libre de todo ciudadano a todo contenido cultural. El compositor recordó que este debate lo abrió en Alemania Roland Reuss cuando, el 11 de febrero de 2009, en el Frankfurter Allgemeine Zeitung y en el contexto de una discusión sobre el Open Access, escribió: «Nadie puede negar el derecho al acceso general a la cultura». Y en el siguiente párrafo: «Ich bin dieser Niemand». Yo soy ese Nadie. “Es un artículo periodístico muy lúcido que muestra todos los graves problemas a que se enfrentará la cultura si hace caso a esas voces mesiánicas que, de manera irresponsable a juicio del autor, predican el acceso libre a todos los contenidos culturales”, detalló Sotelo.

“La industria cultural española debe ser competitiva”
Para Eduardo Bautista, presidente del Consejo de Dirección de Sgae, el acuerdo entre los dos grandes partidos planteado por Lassalle es fundamental, pero debe solucionar el problema del escaso conocimiento que tienen los políticos de la realidad: “Una cosa son las leyendas urbanas, con medias verdades y mentiras, o el pensamiento único que ciertos medios promueven, que hurtan al público la capacidad de hacer un análisis crítico, real. Las autoridades culturales deberían hacer inventario, un Libro Blanco del sector para saber con exactitud, con rigor científico, mediante un análisis riguroso y comparativo, dónde estamos y en comparación con quién. Porque España tiene que estar en línea con Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, nuestra industria cultural debe ser competitiva con esas otras industrias culturales, que respetan y fomentan a sus creadores”.

De la actual falta de competitividad de la industria cultural española puso un ejemplo el presidente de Sony Music Carlos López: “En 2009 y 2010 no se ha desarrollado un solo artista que entre en el Top 50 de las ventas de discos”. Y apuntó otro problema estructural: “Se está primando el beneficio de las compañías telefónicas, que usan nuestros contenidos para conseguir que la gente contrate ADSL, en detrimento de las compañías, de sus trabajadores y de sus familias”.

“¿Por qué se defiende de inmediato a los propietarios de los derechos de explotación del fútbol y no se hace lo mismo con los autores?”, se preguntó López. Le esbozó una respuesta Mihály Ficsor, presidente de la Central and Eastern European Copyright Alliance (CEECA) y observador permanente en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI): “Es muy importante tener en cuenta cuáles son las fuerzas que están en contra de los derechos de autor. La primera de ellas es la que representan los multimillonarios directivos de las compañías telefónicas y de telecomunicaciones y los proveedores de servicios de internet, que suelen alertar desde sus castillos de oro de los peligros del derecho de autor en nombre de los consumidores, de las bibliotecas, etc”.

Ficsor señaló además otras dos “fuerzas en contra de los derechos de autor”: “A esos millonarios se han unido muchos anarquistas, que defienden que el espacio cibernético debe ser absolutamente libre. Aunque es muy importante tener en cuenta que el espacio cibernético no existe realmente: todos los que ganan, los que pierden, todos los que suben contenidos protegidos, todos los que los descargan, etc. están en un lugar físico, en uno u otro país. Por eso son tan importantes las normativas internacionales y homogéneas”. “Además, están los académicos ultraliberales, normalmente trabajando en fundaciones estadounidenses bien pagadas por millonarios mecenas, a los que no les importa en exceso el derecho de autor porque tienen muchas otras fuentes de ingresos”, concluyó Ficsor.

El especialista húngaro, uno de los padres de la actual concepción internacional de la propiedad intelectual e impulsor de los famosos tratados de la OMPI de 1996, quiso también recordar que las licencias Creative Commons son un sistema útil pero que en absoluto representan al verdadero mundo de la creación, el de los autores que viven de su obra: “No son una sustitución del derecho de autor. Son perfectamente compatibles, porque el que no quiere ejercer sus derechos tiene la libertad de no hacerlo, pero hay muchos creadores que sí quieren ejercerlos. Es así de simple”. “La Comisión Europea ha mantenido una actitud algo errática hasta ahora, y quizá no ha habido una política adecuada hasta hace poco. Ahora hay una esperanza, afortunadamente, porque Europa debe enfrentarse a numerosos desafíos en el marco de la propiedad intelectual”, concluyó.

Las frases

Eduardo Bautista

“Mucho bombardeo contra las sociedades de gestión viene de los medios, porque hemos tenido que litigar contra ellos para que paguen los derechos de autor”.

Luis Cobos

“En Europa importa cómo proteger, en España preocupa qué proteger”.
“Yo suprimiría el dominio público: una sociedad que protege más a los objetos que a las ideas está enferma”.

Mihály Ficsor

“No podemos considerar a millones de jóvenes como delincuentes, pero tampoco caer en las exageraciones de internet sobre el acceso libre e inmediato a todos los contenidos”.

“Hay que insistir en el papel importante de los intermediarios, y no deberíamos atacar a los consumidores, porque no hay esperanza de que los usuarios dejen de descargar contenidos protegidos, pero podemos atacar a las fuentes de las infracciones”.

“El canon, a pesar de que los que están en contra tienen sus intereses, quizá no sea una buena solución; un sistema semejante podría ser que los proveedores de servicios compartieran una parte de sus ingresos con los creadores de los contenidos que les facilitan millones de visitas”.

Bernardo Fuster

“Cuando hablamos de derecho de autor, de tarifas, hablamos de salario: rebajar el derecho de autor es rebajar el desarrollo cultural porque imposibilita la creación de nueva obra”.

Las frases

José María Lassalle

“Estamos todos de acuerdo en que hace falta una nueva Ley de Propiedad Intelectual, con coordenadas de Europa que permitan homogeneizar nuestra legislación con la comunitaria. Cualquier iniciativa española deberá sintonizar con el futuro que haya planteado Europa”.

“No podemos decir que los derechos de autor son un salario o que las entidades de gestión son como los sindicatos, porque no es lo mismo”.

“La reproducción masiva de los contenidos en el entorno digital abarata los costes y genera nuevos negocios a desarrollar, por lo que es imprescindible un marco de seguridad jurídica”.

“Hasta ahora había un objeto, por ejemplo en el siglo XIX un libro y en el siglo XX unas fotocopias. En el siglo XXI la reproducción es ilimitada y no hay un objeto que se pueda aprehender”.

Arcadi Espada

“Toda la confusión metafísica respecto a la propiedad intelectual nace al negar que cualquier obra, analógica o digital, sigue siendo un objeto. Al final, toda obra es un objeto que se puede aprehender: sea papel encuadernado o un archivo informático, la unidad libro no desaparece”.

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